Escrito por: Miguelina Terrero
Lo sueños van más allá del simple acto de cerrar los ojos y concentrarnos en hechos que pasan por nuestra mente.
Estudiosos de la materia lo analizan a profundidad concluyendo que estos no nos protegen de las vicisitudes, enfermedades y acontecimientos dolorosos de la existencia. Pero sí nos dan una orientación sobre cómo lidiar con estos aspectos.
Además nos enseñan cómo encontrar un sentido en la vida, cómo cumplir nuestra propia misión, cómo seguir nuestra propia estrella, por decirlo así, para realizar el gran potencial de vida que hay en nosotros, dice la profesional Delta Eusebio Pol, citando la teoría de Carl Jung.
“Los sueños dicen cosas específicas cada uno, son creados por el inconsciente y el mío tiene algo específico que decirme y el tuyo tiene otra cosa que decirte, y al interpretarlos, estos nos ayudan a vivir más productivamente”, cuenta Eusebio Pol, quien es licenciada en educación con especialidad en arteterapia (escuela jungiana).
“La doctora Lola Hoffmann, fisiatra y analista jungiana decía que “el hombre moderno ha olvidado la importancia que tienen los mensajes de los sueños, es terrible que la gente eche al canasto de los papeles lo más valioso que tiene”.
¿Es malo no soñar? –preguntamos – “Todos nosotros soñamos varias veces en el curso de una noche, durante lapsus cada vez más prolongados. Eso está comprobado desde 1952”.
Según la profesional, los sueños siempre nos benefician, si no los interpretamos, su contenido sanador irá trabajando en nosotros.
Si los interpretamos abriremos una puerta desconocida que nos guía al centro de nosotros mismos.
“Esto es lo que muchos temen, ya que es más fácil entregar la solución de los problemas a algo exterior o a un poder superior. Los sueños son un camino al despertar”.
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