17 mar 2009

Menú del día: perro rabioso

Dos hombres fallecen tras contagiarse la rabia mientras cocinaban un perro y un gato Los expertos alertan del aumento de casos de rabia en personas
Dos hombres fallecen tras contagiarse la rabia mientras cocinaban un perro y un gato Los expertos alertan del aumento de casos de rabia en personas
ISABEL F. LANTIGUA
MADRID.- Un trabajador de la construcción de Hanoi no se lo pensó dos veces cuando vio a un perro muerto en la carretera. Lo recogió y se fue a casa con la intención de convertirlo en la cena para su familia. Tampoco dudó un granjero, también de Hanoi, cuando se cruzó en su camino un gato tambaleante. Lo mató y lo llevó consigo para comérselo. Ambos fallecieron unas semanas después tras haber contraído la rabia.
Lo primero que hizo el obrero, de 48 años, fue ponerse unos guantes y extraer los dientes del perro, precisamente como medida para prevenir la rabia. Después le quitó el pelo y abrió el cráneo para retirar el cerebro, que cocinó junto a unas verduras. Listo para comer. Por su parte, el granjero, de 37 años, también quitó el pelo del gato y extrajo el cerebro, que preparó con una especie de pulpa para hacer un plato típico vietnamita denominado 'rua man'. A diferencia del primero, éste cocinó todo con sus propias manos, sin guantes.
Aunque más personas de sus entornos saborearon los manjares, sólo ellos contrajeron la rabia, por lo que los médicos apuntan a que el contagio se produjo en la cocina. Son dos casos, de los que se hace eco la revista 'PloS Medicine', que suponen una exposición atípica a la enfermedad, pero los expertos alertan de que puede darse en más ocasiones y piden a las autoridades que regulen mejor el consumo de estos animales, común en países de Asia y África.
"La preparación de los cerebros del perro y el gato para comer puede haber diseminado una gran cantidad de virus de la rabia que han pasado al cocinero por vía conjuntiva o bien a través de las mucosas orales o nasofaríngeas. Otra alternativa es que se contagien a través de heridas que tengan en sus manos, aunque ninguna de las víctimas mostraba signos de haberse cortado", explica a elmundo.es Heiman Wertheim, de la Unidad de Investigación Clínica de la Universidad de Oxford y del Hospital Bach Mai de Hanoi, que tuvo conocimiento de los casos.

No hay comentarios: