24 feb 2009

Foto automática, ¿foto perfecta?

Hubo un tiempo en el que la fotografía era la verdad (y el cine la verdad 24 veces por segundo). Uno apretaba el botón, el obturador se abría la distancia determinada durante el tiempo que hiciera falta o que se escogiera y lo que quedaba grabado en el negativo era lo que te llevabas a casa.
Para la mayoría —me incluyo-, esto quería decir que de 34 negativos 30 eran para llorar: fotos borrosas, mal encuadradas, desenfocadas y tomadas a destiempo. Que el carrete se velara era casi una bendición y te ahorraba miles de excusas a la vuelta de las vacaciones.
Con la PMA —una de las mayores ferias de fotografía- a la vuelta de la esquina esa afirmación necesita al menos de varias puntualizaciones. Tomemos por ejemplo una de las últimas cámaras compactas de Sony, la DSC T900, aunque casi se puede decir que vale cualquier modelo y marca.
Ahora cuando se pulsa el disparador, la cámara…
Detecta el tipo de imagen que estamos intentando capturar, la luz ambiente, la distancia al objetivo y la presencia o no de personas.
Automáticamente ajusta los valores al tipo de escena (paisaje, macro, retrato, movimiento…) sin tener que seleccionarla nosotros de una lista.
Detecta los rostros de las personas y modifica el enfoque para que no aparezcan borrosos.
Puede reconocer un rostro predeterminado en la multitud y enfocarlo exclusivamente a él.
Retrasa la toma de la fotografía hasta la detección de una sonrisa en la cara seleccionada.
Toma dos fotografías para poder eliminar una de ellas si el sujeto aparece con los ojos cerrados o dos fotografías con diferentes ajustes de luz y exposición para elegir la mejor.
Procesa la imagen tomada para resaltar tonos y colores que generalmente quedan grabados de forma más intensa en nuestra memoria —la imagen que recordamos suele ser diferente a la imagen real-.
Así que el resultado es perfecto. Artificial pero perfecto. Por supuesto todos estos modos automáticos y funciones inteligentes pueden desactivarse pero la posibilidad de tener una foto fetén sin esfuerzo está ahí.

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