ADMIRACIÓN Y RESPETO. DELANTE DE AMIGOS, EL AFAMADO ESCRITOR, GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, SIEMPRE SE REFIERE AL LÍDER POLÍTICO COMO "EL MAESTRO"
Domingo 1 de julio de 1979
Santo Domingo.- Era un domingo por la noche y había terminado el acto de masas en el estadio del Club Cultural y Deportivo “Mauricio Báez”, con motivo del 70 cumpleaños de Juan Bosch.
Juan Bosch acababa de cumplir sus 70 años de edad.
Nicolás Guillén sube a un automóvil a la salida del Club Mauricio Báez. Lo mismo hacen Regis Debray, Manuel Maldonado Dennis, Julio Le Riverend, Miguel Otero Silva, Pedro Mir, Virgilio Díaz Ordoñez, Marcio Veloz Maggiolo y otros.
La seguridad del Partido de la Liberación Dominicana toma las medidas de lugar, y no se puede impedir que algunos intrusos se cuelen en el auto que transporta al escritor colombiano Gabriel García Márquez, quien ya en 1979 goza de fama mundial y en 1982 alcanzará el nobel de literatura. Conocemos entonces “Cien Años de Soledad” y “El Coronel No Tiene Quien le Escriba” y “El Otoño del Patriarca”.
Delante de un grupo de amigos, García Márquez utiliza siempre el término Maestro, refi riéndose a Juan Bosch.
No le llamaba Juan ni Bosch.Simplemente: “Maestro”.
Al año siguiente de este su primer viaje a Santo Domingo, García Márquez le solicita a Bosch que le escriba el prólogo a “Crónica de una Muerte Anunciada”. Así aparece Bosch presentando la obra editada por “Diana” en México y Bogotá, cuando García Márquez todavía espera dos años más para ingresar al club de los premios nobel.
Con este genio en ciernes de la literatura universal nos trasladamos a conversar en el apartamento de Milagros Ortiz Bosch de Basanta, fundadora, junto a su tío y otros compañeros, del Partido de la Liberación Dominicana.
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